RESTAURANTE ANNABEL

Un interiorismo que fluye entre arquitectura, paisaje y experiencia

Una casa costera convertida en restaurante mediterráneo

Ubicado en primera línea de playa, Annabel es un restaurante mediterráneo que busca capturar la esencia del paisaje mediterraneo. El proyecto parte de una estructura existente, una antigua vivienda reconvertida en restaurante, y plantea una intervención que respeta la historia del edificio, manteniendo elementos originales como el uso de formas curvas en la fachada principal.

Tipología

Interiorismo

Ubicación

Palmanova, ES

Tamaño

244 m²

Año

2025

Cliente

Grupo Pajarita

Equipo

Guillermo Reynés, Xenia Dimoka, Klaudia Sandecka, Ricardo Garcia Suescún, Naomi Nicolau, Graziana Disanto

Ingeniería

Climaes

Construcción

Expertos Calvià SLU

Fotografía

Tomeu Canyellas, Annabel

Arquitectura como continuidad y propósito

El punto de partida del proyecto fue mantener la estructura existente y reforzar su carácter arquitectónico mediante una intervención que dialoga con la identidad mediterránea del entorno. El enfoque del cliente, guiado por la integración visual, calidad gastronómica y una experiencia sensorial completa, definió un programa exigente, con diferentes zonas dedicadas a la cocina, coctelería y vino, tanto en interior como en exterior.

Abrirse al paisaje, integrar la ciudad

Desde el acceso, el usuario percibe una continuidad espacial fluida entre el interior y el exterior. El diseño aprovecha al máximo las vistas al mar y la orientación del solar, generando un recorrido claro en una sucesión de espacios abiertos y terrazas hasta el interior del local. La terraza exterior se organiza en tres niveles, lo que permite una zonificación natural del espacio según grados de privacidad y uso. Dos accesos peatonales, uno desde el paseo marítimo y otro desde la avenida principal, conectan el restaurante con la ciudad y el mar, integrándolo en la trama de la ciudad.

En el exterior, el uso de elementos curvos metálicos, inspirados en el porche original, permite articular las zonas de paso, las entradas y la barra. Esta estrategia se repite en el interior, donde las formas orgánicas generan un lenguaje coherente con la fluidez del espacio y la vida mediterránea.

Espacialidad tradicional y distribución contemporánea

El espacio interior se organiza siguiendo la tipología de las casas mallorquinas tradicionales, en torno a un patio central que actúa como corazón visual y funcional del restaurante. Desde este punto se articulan los diferentes programas: cocina abierta, show-cooking de pastas y pizzas, barra principal y bodega.

Los muros estructurales de marés definen el carácter del edificio y permiten generar rincones íntimos. La bodega destaca como espacio singular del proyecto, presidida por una mesa de piedra natural y arcos tradicionales, configurando el punto más representativo del salón principal.

Materia, atmósfera y arraigo local

La elección de materiales parte de la tradición local, reinterpretada con un lenguaje contemporáneo. Se ha trabajado con una paleta cálida compuesta por tonos terracota, verde oliva, maderas naturales, morteros texturizados y piedra local. Siempre que fue posible, se han utilizado materiales de kilómetro cero en colaboración con artesanos de la isla, lo que aporta identidad, sostenibilidad y coherencia al conjunto.

Los acabados con vetas, texturas y relieves aportan profundidad visual y riqueza táctil. La iluminación, tenue e integrada, contribuye a generar una atmósfera íntima y relajada, adecuada tanto para el día como para la noche.

Durante la intervención se prestó especial atención a la eficiencia energética, el confort térmico y acústico, mediante mejoras en la envolvente, carpinterías y sistemas de instalaciones.